11 ago 2008

Ellos lo dicen mejor:

Raoul:
"No more talk of darkness, forget these wide-eyed fears; I'm here, nothing can harm you, my words will warm and calm you. Let me be your freedom, let daylight dry your tears; I'm here, with you, beside you, to guard you and to guide you".

Christine:
"Say you'll love me ev'ry waking moment; turn my head with talk of summertime. Say you need me with you now and always; promise me that all you say is true, that's all I ask of you".

The Phantom of the Opera (1986): Musical por Andrew Lloyd Webber

Mis luces.

Alguien muy importante me dijo: “sólo escribís cosas deprimentes”. Tal vez es verdad. Pero necesito decirlas. Porque el sol se distingue gracias a la oscuridad sideral que lo sostiene. Hablar de lo doloroso, de lo injusto, es fundamental, porque me enseña a valorar a quienes me aman de verdad.
Ellos son mis faros guías. Hacen de mi existencia un paraíso, renuevan mi fe y esperanza de seguir adelante, de luchar. La vida es magia pura, he podido comprobarlo; y el universo entero viene en tu ayuda cuando, seguro de tu potencial, vas en busca del puerto soñado. Sea cual fuere ese puerto. A ellos sólo les importa mi felicidad. Y a mí, la de ellos. Los amo.
Gracias por estar a mi lado.

Bronca.

No escribas poesía, no vende. No escribas cuento, no vende. No escribas ficción, no vende. Auto-ayuda, narrativa barata a lo Allende o a lo Coelho, sí vende. No hagas música fusión, no compongas grande piezas, dale con el reggeaton o con "el tema de las urracas" de las "mellizas griegas".
Pensar, es el mal a erradicar para éste y muchos otros gobiernos. Si pensáramos hubiésemos evitado estar hoy gobernados por dos delirantes mesiánicos resentidos, con su parodia socialista a modo de discurso presidencial.
Los artistas no tiene lugar acá. Si sos escritor o cantante, preparate para la kafkiana cantidad de obstáculos, colocados por el sistema, para cansarte, para derrotarte. No quieren gente creativa, reflexiva, pensante, talentosa, con criterio. Quieren piqueteros, gremialistas, imbéciles, autómatas, lobomotizados.
Publicar un buen libro o hacer música de calidad, en la era del baile del caño es casi imposible. Pero bueno, por lo menos se inventó el blog, para descargar la bronca y a lo sumo, obtener uno o dos comentarios al respecto. O ninguno.

10 ago 2008

Superman & Delivery.

La ducha de mi casa me detesta, hiervo o tirito. En mi barrio, como ya conté antes, los días domingos mueren todos los supermercados chinos y los quioscos. Padecés hambre, sed, rodeado de restaurantes y bares. A veces, al salir del ascensor, me choca un caniche semi-ciego. No soporto caminar a ningún lado. Caminata, paseo, trote, correr, son términos eliminados de mi hardware en algún momento entre el fin de la escuela primaria y mi primera vez. Por ende, dar más de 50 pasos me molesta como un taladro a la madrugada. Ir al gym me hace bien. Me siento genial. Comer pizza me hace mal. me siento pesado. Sin embargo, dejé de ir al gym y ésta noche seguro, pido pizza.
¿Estoy detenido?. No río a carcajadas, no lloro descontrolado, no tiro una copa contra la pared, no grito enfurecido, no duermo dos días seguidos después de dos noches locas, no sudo; soy normal.
¿He dejado de poner a prueba mi fuerza y habilidades, para convertirme por cobardía o pereza en un hombre común, decorativo, prescindible, fugaz? ¿LLegaré a ser el super hombre de Nietzsche? ¿LLegaré en mí, a ese producto final, como lo es la miel para las abejas, según Rilke? No lo sé.
Por ahora me voy a pedir una grande jamón y queso y cuatro empanadas. "Uno siempre vuelve a las simples cosas", como bien canta Chavela Vargas. Construímos nuestra vida en base a esos hechos, placenteros o no. No importa. Nunca vuelven y debemos atesorarlos, porque las vivencias son el único equipaje permitido cuando nos vamos. También estoy rodeado de momentos felices, irrepetibles. Si no voy a ser el mejor, ya soy el más afortunado; porque tengo una familia fabulosa, porque alguien me ama mucho y porque amo.
"iQué importas tú...di tu palabra y hazte pedazos!" Nietzsche. Así habló Zaratustra.

LLamado a la reflexión para tanto bloguero suelto:

"Las ideas pueden ser obras de arte, pues se enlazan unas con otras y, en ocasiones, acaban materializándose en forma de obra de arte; pero eso no quiere decir que todas las ideas requieran ser objeto de tal materialización" Sol LeWitt, "Sentences on Conceptual Art".

5 ago 2008

Las Cañitas.

Vivo en en el barrio de Las Cañitas, en Capital Federal, delimitado por las avenidas Del Libertador, Luis Maria Campos, Federico Lacroze y el Boulevard Chenaut y a unos 20 minutos del centro. Un barrio raro, bonito y caro. Muy calmo. Mucho joven profesional. Y nada práctico: la avenida Luis María Campos, es una avenida muerta, sin negocios interesantes, oscura, fea, sólo sirve para tomarte un colectivo. Escasean las farmacias, apenas un cajero automático en varias cuadras a la redonda, los quioscos cierran temprano, pocas rotiserías, muy poco de todo lo necesario; pero plagado de restaurantes y bares para todos los gustos y bolsillos, la mayoría ubicados sobre la calle Baez. De noche es la zona elegida por todo metrosexual snob suelto, para salir a cazar lolitas en edad de merecer y beber o veteranas desesperadas, en pie de guerra.
También proliferan los supermercados chinos. Si sos chino e hiciste un postgrado como repositor, ni lo dudes.
El pasado, con el querido almacén de Don Mengano, o la verdulería centenaria de Doña Tanto, junto a varias cazonas de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, sigue dando batalla.
Batalla contra el avance arrasador de las grandes cadenas de supermercados, los lugares gastronómicos IN y esos nuevos edificios, ultra mega hiper modernos, tan impersonales, tan de cartón. Antes fue zona de casas quintas con enormes jardines; pero ya han desaparecido. Sin embargo, sus boulevares y arboledas, bastante seguridad y la tranquilidad de sus eclécticos habitantes, lo han convertido en un sitio original y fresco, para vivir en paz. Fundamental. Porque la paz no sobra, ni en ésta ciudad, ni en mi mente.

4 ago 2008

No gires.

A veces los percibo. A veces les temo. A veces les pregunto. Algunos te señalan algo o, sussurran un nombre. Otros, aúllan silencio. Algunos te congelan, otros son perfume o, la luz de una vela, sin vela. No sé, quizás, seres a mitad de camino, vidas interrumpidas en espera de una resolución. Un mensaje no dado. O tal vez no saben o no quieren, la verdad. ¿La verdad? Tal vez nosotros somos espectros, manifestaciones virtuales, entidades autómatas, zombis, conejitos de indias o títeres. Nos sentimos observados pero no vemos a nadie. Sólo un espejo y nuestra imagen, como en una sala para interrogatorios de una película policial. ¿Son acaso, espectadores de nuestra ficción inconciente? ¿Nos hemos auto convocado o auto condenado a respetar nuestros papeles? Preguntas. Fantasma, estás leyendo. ¿Estás leyendo?