30 ago 2009

¡Alegría!

En estos días he salido más que de costumbre. Por cansancio o porque, cuando dejás de salir te acostumbrás. Es bueno parar. Sin embargo, varios cumpleaños, reencuentro con amigos, nuevos restaurantes, alguna disco, buenos vinos, me han devuelto un poco al ruedo. Me siento bien al respecto. Estoy muy enamorado. Además, es un buen momento para mí en cuanto a realizaciones; por lo tanto, poder compartir mi alegría con seres queridos, viejos y nuevos amigos, es grandioso. Los dejo con "Alegría" del Cirque du Soleil en la bellísima voz de Francesca Gagnon.
El Cirque Du Soleil es otro espectáculo imperdible que no me perdí, gracias al amor de mi vida, cuando vinieron en 2008 a Buenos Aires.

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Marguerite Duras Y El Tren A Burdeos.

Desde mi adolescencia, (en todos los sentidos de la palabra: desde lo cronológico a la primera vez que padecí la injusticia o las consecuencias del desamor) he amado a la escritora Marguerite Duras y pensé en ofrendarle a esta tarde melancólica de domingo, uno de sus cuentos; y así, vestir con su forma inigualable de escribir, el paso de las horas celestes, rumbo a la noche y sus sueños.
El Tren a Burdeos.
Una vez tuve dieciséis años. A esa edad todavía tenía aspecto de niña. Era al volver de Saigón, después del amante chino, en un tren nocturno, el tren de Burdeos, hacia 1930. Yo estaba allí con mi familia, mis dos hermanos y mi madre. Creo que había dos o tres personas más en el vagón de tercera clase con ocho asientos, y también había un hombre joven enfrente mío que me miraba. Debía de tener treinta años. Debía de ser verano. Yo siempre llevaba estos vestidos claros de las colonias y los pies desnudos en unas sandalias. No tenía sueño. Este hombre me hacía preguntas sobre mi familia, y yo le contaba cómo se vivía en las colonias, las lluvias, el calor, las verandas, la diferencia con Francia, las caminatas por los bosques, y el bachillerato que iba a pasar aquel año, cosas así, de conversación habitual en un tren, cuando uno desembucha toda su historia y la de su familia. Y luego, de golpe, nos dimos cuenta de que todo el mundo dormía. Mi madre y mis hermanos se habían dormido muy deprisa tras salir de Burdeos. Yo hablaba bajo para no despertarlos. Si me hubieran oído contar las historias de la familia, me habrían prohibido hacerlo con gritos, amenazas y chillidos. Hablar así bajo, con el hombre a solas, había adormecido a los otros tres o cuatro pasajeros del vagón. Con lo cual este hombre y yo éramos los únicos que quedábamos despiertos, y de ese modo empezó todo en el mismo momento, exacta y brutalmente de una sola mirada. En aquella época, no se decía nada de estas cosas, sobre todo en tales circunstancias. De repente, no pudimos hablarnos más. No pudimos, tampoco, mirarnos más, nos quedamos sin fuerzas, fulminados. Soy yo la que dije que debíamos dormir para no estar demasiado cansados a la mañana siguiente, al llegar a París. Él estaba junto a la puerta, apagó la luz. Entre él y yo había un asiento vacío. Me estiré sobre la banqueta, doblé las piernas y cerré los ojos. Oí que abrían la puerta, salió y volvió con una manta de tren que extendió encima mío. Abrí los ojos para sonreírle y darle las gracias. Él dijo: "Por la noche, en los trenes, apagan la calefacción y de madrugada hace frío". Me quedé dormida. Me desperté por su mano dulce y cálida sobre mis piernas, las estiraba muy lentamente y trataba de subir hacia mi cuerpo. Abrí los ojos apenas. Vi que miraba a la gente del vagón, que la vigilaba, que tenía miedo. En un movimiento muy lento, avancé mi cuerpo hacia él. Puse mis pies contra él. Se los di. Él los cogió. Con los ojos cerrados seguía todos sus movimientos. Al principio eran lentos, luego empezaron a ser cada vez más retardados, contenidos hasta el final, el abandono al goce, tan difícil de soportar como si hubiera gritado.
Hubo un largo momento en que no ocurrió nada, salvo el ruido del tren. Se puso a ir más deprisa y el ruido se hizo ensordecedor. Luego, de nuevo, resultó soportable. Su mano llegó sobre mí. Era salvaje, estaba todavía caliente, tenía miedo. La guardé en la mía. Luego la solté, y la dejé hacer.
El ruido del tren volvió. La mano se retiró, se quedó lejos de mí durante un largo rato, ya no me acuerdo, debí caer dormida.
Volvió.
Acaricia el cuerpo entero y luego acaricia los senos, el vientre, las caderas, en una especie de humor, de dulzura a veces exasperada por el deseo que vuelve. Se detiene a saltos. Está sobre el sexo, temblorosa, dispuesta a morder, ardiente de nuevo. Y luego se va. Razona, sienta la cabeza, se pone amable para decir adiós a la niña. Alrededor de la mano, el ruido del tren. Alrededor del tren, la noche. El silencio de los pasillos en el ruido del tren. Las paradas que despiertan. Bajó durante la noche. En París, cuando abrí los ojos, su asiento estaba vacío.
Fin.
"Muy pronto en la vida es demasiado tarde".
Marguerite Duras.
Sitio consultado: Ciudad Eva.

27 ago 2009

Algunas Gotitas De Psicoanálisis.

Para Lacan no existe una identidad esencial. El yo se va construyendo y este proceso comienza alrededor del 6to mes de vida, en lo que él denomina “el estadio del espejo”. En esta fase del desarrollo, el bebé ve su imagen en el espejo y se interesa. Ve una imagen completa y total, que no es la que él experimenta corporalmente. Sólo se percibe a sí mismo fragmentariamente, a través de distintas sensaciones. La primera identificación constitutiva del yo produce para Lacan una identidad “alienada” ya que viene dada por su imagen en el espejo (algo ajeno, fuera de él) y por la palabra de la madre que le dice “ese sos vos”. El yo está alienado porque se reconoce en algo que no es. Se reconoce en un reflejo. Cuando ves tu imagen en una foto, decís: "ese soy yo" no decís: "esa es mi imagen el día en que me gradué".
Un yo fragmentado: "tenés los ojos de tu padre, la boca de tu madre, el mentón de tu tía, el pelo de tu abuelo". "Somos el discurso del Otro", expresa Lacan. Otro tema, desde Freud: de que manera ponemos libido en los objetos y los incorporamos a nuestro yo, como partes de nuestro cuerpo. Cuando uno va en su auto y pasás por un pozo, ¿No TE duele el auto? ¿Interesante no? Quería compartir algunas gotitas de psicoanálisis para reflexionar.

24 ago 2009

Verdad En La Trivialidad.

¿Soy frívolo? A veces sí. Es mi escudo de protección. Sobretodo en reuniones donde citar a un escritor o hablar del misterio de la existencia humana parecen malas palabras. Lo digo con afecto. Activo el programa "pasarla bien" y un sinfín de temas de revista dominical caen de mi boca. Todos contentos, todos ríen. Ojo, río de verdad. Disfruto de verdad. Cada persona tiene sus intereses particulares y en las reuniones de amigos no siempre esos intereses van a ser atrayentes. Por ello uno recurre a temas comunes, triviales, a la novedad. La comunión radica en "coincidir" con tus "pares" . Y a no ser, que un un taller sobre Parménides y Heráclito, dictada por algun catedrático sexsagenario, un sábado a las nueve de la noche, sea la joda total, esas coincidencias deben ser "comunes", compartidas, populares, aunque parezcas un tonto, descorchando vinos y derrochando cuerdas vocales para hablar de esa nada necesaria, chispeante, caliente, irresistible.
Desde siempre he creído que somos una especie manipulada ancestralmente por extraterrestres. "Somos, lo que buscamos en el espacio exterior". Creo en la reencarnación. Estudio Psicología. Amo la filosofía. Pienso mucho en por qué, un ser con llama divina como el ser humano, se empecina en comportarse como un virus. Considero al misterio de la muerte como una prohibición fundamental para el aprendizaje en esta tierra: un alumno de tercer grado, se aburriría mucho en clase si supiera, el contenido a dictarse en cuarto grado. Estamos en un aula. Y pasar de grado puede ser lo que entendemos dramáticamente por muerte. O no. No lo sé. Pasé los treinta. Y cuando me reuno con mis amigos, todo diferentes, no deseo hablar en serio, de mí, de mis razones. Quiero ser un entretenimiento y que ellos me entregan. Porque soy hedonista, porque la risa es salud, porque el vino sólo se disfruta enamorado y/o riendo. Baco entendía el misticismo de la uva y la risa. Existe un tiempo y un lugar para todo. Un día, después de haber hecho todo lo que pude y quise, y haber logrado diferenciar como Epicuro, los placeres necesarios de los innecesarios, (en los necesarios, considero, habita Dios) voy a recordar estas palabras, montado en un jeep, atravesando la patagonia, más allá de "El Fuerte", siguiendo el sueño de Martí y la voluntad de Percival , en busca del Santo Grial. "El camino, ya se sabe, es uno". ¿Entonces, soy frívolo? A veces. Porque no me falta pulpa para sostener el brillo de la cáscara.

Contrapunto.

Me invitó un amigo al pre-estreno de la obra "Contrapunto " título para el original que es “Sleuth", en el Multiteatro, con Pepe Soriano y Leonardo Sbaraglia, encarnando a Andrew y Milo, los dos personajes de ésta obra del autor inglés Anthony Shaffer, dirigida por Agustín Alezzo. A ellos dos los une Maggie, esposa de Andrew y amante de Milo. Esta obra clásica, llevada al cine en dos oportunidades, es un exquisito doble juego del gato y el ratón. Tanto Pepe como Leo encarnan a ambos personajes con maestría y sorprendente fortaleza sobretodo Soriano como Andrew, que brilla en el primer acto con mucha exigencia física. Para mí, sólo Ricardo Darín puede aparejarse al enorme talento de Pepe Soriano.
El segundo acto es de Leo Sbaraglia quien encarna con su esperado nivel de excelencia el complejo papel de Milo. Hubo algunas desprolijidades técnicas entendibles, por ser la primera vez con público, lo cual sirve para ajustar y corregir detalles.
No me gustó que la marcada "ambigüedad" en el comportamiento de los personajes de Shaffer, se presenta edulcorada, acaso muda. ¡Y es lo más interesante de la obra!
El final, por algunos recursos demasiado dramáticos en el desenlace, me defraudó: el mismo es fiel al guión, no así al clima; y no se puede culpar a los actores por ello...
Igual vale la pena verla.
El diseño de escenografía de Alberto Negrín es muy bueno.
Antecedentes:
En 1972, el gran Joseph L. Mankiewicz puso fin a su carrera cinematográfica con La Huella, un broche de oro que, dejando a un lado su originalidad escénica y de guión, ofreció al espectador uno de los mayores duelos interpretativos de la historia del Séptimo Arte: Laurence Olivier y Michael Caine cara a cara, en la maroma y sin red.
Luego vino la segunda versión de "La Huella" (Sleuth), con el título "Juego Macabro"Dirección: Kenneth Branagh. País: USA. Año: 2007. Interpretación: Michael Caine (Andrew Wyke), Jude Law (Milo Tindle). Michael Kane pudo así encarnar ambos personajes.
Sitios consultados: Películas-dd - Spauld.

21 ago 2009

Late Madonna.

La vimos en NYC, Buenos Aires y Barcelona.

Sitio: New Madonna Music.

The Annie Lennox Collection.


Subido a YouTube por AnnieLennox.

The Annie Lennox Collection: grandes éxitos de una de las grandes voces del pop británico, yo soy fanático absoluto de ésta artista increíble. La voz de Annie Lennox me transporta, me proteje. Sus letras son un reflejo de mi alma y sentimientos. Una colección de 14 canciones de su carrera en solitario, que incluye un par de temas nuevos exclusivos para este lanzamiento.Abarca un periodo de 15 años, y se incluyen cortes de sus cuatro álbumes: Diva (1992), Medusa (1995), Bare (2003) y Songs of Mass Destruction (2007). Temas como "Why", "Walking on Broken Glass" y "No More 'I Love You's'", una canción por la que ganó uno de sus cuatro Grammys. "Las canciones son eternas, y se han convertido en clásicos por derecho propio", comenta la artista.Los dos temas grabados para la ocasión son Pattern of my life, escrito por Tom Chaplin, el vocalista de Keane; sigue la línea clásica de Annie. El segundo es una versión de Shining light, un tema original del grupo irlandés Ash, con el que fueron reconocidos en 2001 con el Premio Ivor Novello a la mejor canción contemporánea, además del Premio al mejor single irlandés en 2002.Se incluye Sing, la canción nacida de su compromiso con la fundación Nelson Mandela 46664 y con Treatment Action Campaign (TAC), en su lucha contra el SIDA. ¡Dale, corré a comprártelo! No te vas a arrepentir.

Sitio Consultado: La Higuera.